jueves, 20 de noviembre de 2014

Réquiem a José Antonio


Grande es este día en el cual, como cada año, recordamos su martirio, a nuestro fundador y guía; nuestro arquetipo, líder y camarada José Antonio. Una vez más que desde los luceros nos observa con gran alegría viendo que su obra no fue en vano. Siguiendo los preceptos que ha dejado inscritos en lo más profundo de nuestros corazones seguimos aquí recordándolo y rindiéndole honores.

Cuantas letras no se han escrito acerca de José Antonio, que aquí en este humilde espacio pueda escribir ya.  Solo puedo escribir mi experiencia personal como falangista, que sus ideas me han servido de inspiración para continuar con la lucha para acabar con los males que acosan la dignidad de nuestra patria injuriada y herida en el alma.

Trato de escribir y se me escapan las palabras para referirme a él como si estuviera aun entre nosotros en forma física, sabiendo bien que si en espiritual.  De manera alguna no puedo tampoco dejar de pensar en esas últimas horas que pasó  en aquella celda de la prisión de Alicante, donde días antes asumiendo ya su destino pidió un sacerdote para confesar su alma y llegar en gracia hacia el Padre; donde por su fervor católico paso rezando el Santo Rosario de María; donde encomendó su alma a su Dios y Creador; ahí en esa celda cuanto reflexionó sobre su vida, su obra y sobre el futuro de España.

Como olvidar sin conmoverse hasta las lágrimas al leer en su testamento: “Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiese en discordias civiles", reclamó en él, recién confortado por el sacramento. El día 20 fue ejecutado.

Me uno en oración junto con todos los camaradas falangistas por el eterno descanso de nuestro José Antonio. Que su sacrificio nos sirva como ejemplo de virtud y lucha.














José Antonio ¡Presente!

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