martes, 24 de junio de 2014

Censura rosa

Hace unas semanas el senador José María Martínez, del partido Acción Nacional de tendencias centro derechistas (o de centro o liberal o tecnócrata dependiendo de los tiempos y que tan mal visto se vea), por fin escucho a sus votantes, y organizó la Comisión Ordinaria de la Familia y Desarrollo Humano.

José María Martínez señaló que en México se han adoptado políticas internacionales que han llevado a crear institutos de atención a las mujeres, a la niñez, a los jóvenes y a los adultos mayores, “pero lamentablemente lo hemos hecho sin pensar en el concepto integral de la familia, desde ese concepto de lazos naturales que ha predominado a lo largo de la historia y que ha resistido embates de modas y tendencias”. Dejándonos de eufemismos e interpretaciones políticas, dicha comisión se creó para defender la vida, el matrimonio tradicional, la moral y las buenas costumbres. Ya era tiempo de que se hubiera creado un organismo así.

Pero claro, no todo puede ser miel sobre hojuelas, y es así porque ya los “progresistas, intelectuales y comunicadores” de la izquierda, feminazis y muchos otros liberales de salón ya salieron a respingar que esta comisión atenta contra los derechos de grupos minoritarios y demás sarta de tonterías demagógicas, más recurrentes en una cantina de pueblo.

Como siempre no se había hecho esperar la censura de los que piden expresarse; la agresión de los que piden tolerancia. Esto ya se ha convertido en una dictadura contra el libre pensamiento. Todo lo que atenta contra sus delicadas susceptibilidades es motivo de ataque y descalificación, típica de una chusma de granjeros con picos, arados y antorchas.

Otro ejemplo reciente es el caso del último libro del psicoterapeuta norteamericano Richard Cohen titulado “Hijos gays, padres heterosexuales”, cuya persecución se ha hecho más que palpable por parte de la Inquisición Rosa, tachándola de “denigrante para el colectivo LGBT y fomenta la homofobia”. No sé si soy el único que se ha dado cuenta que ahora la palabra “homofobia” se ha convertido en una especie de palabra policiaca, como “contrarrevolucionario” o “antisoviético”, expresiones que hacían temblar al más valiente, ya que usada en acusaciones podía costarte que te cortaran el cogote.

¿Será posible que podamos llegar a eso? La pregunta está en aire.
 


“Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre.”


C.A.F.E.






viernes, 13 de junio de 2014

Patriotismo abaratado.

Hoy es un día muy complicado para el país. Hoy tenemos el primer juego de la selección nacional de fútbol contra sus rivales de Camerún, en la Copa Mundial Brasil 2014. Todo el pueblo mexicano espera el partido, esperando que las huestes de Miguel Herrera saquen la casta ante su rival y callen la boca de todos los que dudaron de su capacidad para timonear al equipo. La expectativa es muy grande; tan solo una semana antes, estos señores eran investidos, como si héroes paladines al servicio de la patria, con la enseña nacional de manos del mismísimo Presidente Enrique Peña Nieto, motivándolos a dar lo mejor de sí. Conmovidos hasta las lágrimas, como soldados que van al frente de batalla.

Ahora me disculparán por el tono sarcástico del párrafo anterior, no acostumbro mucho a escribirlo, pero creo que esta vez  lo ameritaba. No me mal entiendan, espero que mi selección gane y llegue por fin a los anhelados cuartos de final, para no decir en este mundial: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”.

Mientras tanto, en los salones del senado, entre reclamos, descalificaciones, ausencias, bromas y hasta regalos, los senadores concluyeron con el debate en lo general del primer proyecto de dictamen de la legislación secundaria en materia energética, un debate que la mayoría del tiempo se convirtió en monólogo del PRD mientras que, en un escenario aparte, el PAN amagó con no votar las leyes si el PRI y el gobierno federal no aprueban sus puntos “irreductibles”.


Para meterle más intriga al asunto la Secretaría de Gobernación (Segob), dijo que  es imposible trasmitir cápsulas del debate de la reforma energética en cadena nacional.

Según un documento de la Dirección Jurídica de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), “en principio no vemos la viabilidad de transmitirlas por cadena nacional, dado que la incertidumbre de su duración resultaría en una carga desproporcional para los permisionarios y concesionarios y limitaría el derecho de información de la ciudadanía respecto al resto de los asuntos de interés general para la sociedad”.

Obviamente, la izquierda radical (porque en México toda la izquierda es radical), se opone a la propuesta del Presidente al “afirmar” que la reforma energética "privilegia la entrega de los hidrocarburos a la iniciativa privada". Ya desde hace meses, traen el mismo discurso de la defensa del petróleo que es de todos y cada uno de los mexicanos, “traición al que pretenda vender lo que es nuestro”, y un sinfín de frases demagógicas y por demás desfasadas. Cuando escucho a los rojos repitiendo hasta el cansancio ese discurso, realmente me siento fastidiado y cansado. Me causa repugnancia como han tomado esa bandera para ganarse el voto del pueblo a base de ese vil engaño.

Defender lo que es nuestro dicen otros, ¿pero que es nuestro? Porque no conozco a un solo mexicano que haya recibido un peso tan siquiera de lo que es “suyo”. ¿Acaso los rojos si? ¿Recibirán un cheque? ¿O se los dan en efectivo? No nos hagamos, si PEMEX ha servido de algo es solo para beneficiar a los sindicatos y a ciertos grupos de poder, así como para financiar campañas presidenciales.


Por mí que se queden con mi parte de PEMEX, se las regalo. Si se la quieren entregar a algún extranjero, pues adelante, posiblemente la aprovecharía más y hasta le sacaría más provecho. Al fin y al cabo, no hay  otra cosa más demagógica y chauvinista que ponerle una ideología a un recurso no renovable.

C.A.F.E.







lunes, 9 de junio de 2014

De juegos y cuchillos

Tal vez me salga un poco del tema principal de este espacio, pero creo que por ser un tema que está afectando gravemente a nuestra juventud en todo el mundo es menester comentarlo. ¿O acaso no nos hemos percatado cada mañana en que encendemos la televisión para ver el noticiero, o leemos el periódico mientras desayunamos, toparnos con la noticia de algún joven, niño o niña ser víctima de acoso por parte de compañeros de clase?

Ya sé que algunos me dirán que en nuestros tiempos ese tipo de cosas se arreglaban en el patio trasero del colegio, uno a uno, a puño limpio. Pues déjenme decirles camaradas que esos tiempos ya se han ido para no volver. Y lo digo porque esta sociedad se ha vu
elto más materialista, más violenta psicológicamente hablando. Día tras día los medios masivos nos bombardean con los estereotipos perfectos que debemos ser todos;  ideas que han lavado el cerebro a nuestros niños, al grado de que imaginarse no poder pertenecer satisfacer esa demanda de producto humano que exige nuestra ya de por sí decadente cultura del siglo XXI.

Pero además existe esa semilla de maldad e indiferencia hacia la dignidad humana que trae esta guerra cultural que estamos librando. La cultura de la muerte, el hedonismo y el relativismo, por decir las más importantes, han transformado la psique de jóvenes que son fácilmente influenciables mientras contemplan Mtv o narco-novelas.

Dos casos son los que me han llamado la atención al respecto para escribir estas palabras. El primero, el de un niño de 12 años en Tamaulipas, México, el cual fue agredido por 4 de sus compañeros, los cuales lo sujetaron de pies y manos arrojándolo varias veces contra la pared, el cuál rebota contra el concreto y golpeándose fuertemente la cabeza. Después de varias semanas de esfuerzo por parte del personal del hospital donde se encontraba internado, Héctor Alejandro murió en la sala de terapia intensiva, pues nada se podía hacer, ya que presentaba muerte cerebral desde el día que había ingresado.

Los culpables por su parte, personal de la institución escolar fueron removidos de su cargo por haber hecho caso omiso a las agresiones que el menor llevaba sufriendo desde hacía ya tiempo. Por otro lado, los compañeros por ser menores de edad solo recibirán tratamiento psicológico, tal vez algunos alcancen pena por el delito, a lo mucho penas de 2 a 3 años por tratarse de menores de edad.

El otro caso, ocurrió en Wisconsin, EE.UU., en el cual una niña también de 12 años y cuyo nombre no fue revelado por la policía por tratarse de una menor, fue acuchillada 19 veces por dos de sus compañeras. A groso modo, transcurrió que las compañeras llevaron al bosque a la pequeña, según refieren, por orden de un personaje ficticio de internet, y ahí cometieron la salvajada. Afortunadamente, la víctima fue encontrada viva por un ciclista, que la llevó a un centro de salud donde se encuentra estable.

Las delincuentes, fueron encontradas caminado a orillas de la carretera portando el cuchillo con el cual habían cometido el delito. Debido a la gravedad, serán condenadas como adultas y alcanzar penas de hasta 65 años por tentativa de homicidio en primer grado.

Se puede suponer al leer este último párrafo a donde quiero llegar. Por un lado, la ley se muestra pasiva y hasta débil y por el otro rígida y tenaz.  A fin de cuentas, es la sociedad la culpable de este tipo de conductas atípicas, nosotros sembramos la semilla, ahora nos toca recoger la cosecha, pero al parecer los legisladores no lo han sabido desarrollar, aun no les entra esa idea ¿a qué grado tenemos que llegar para que se imponga el orden?



 









C.A.F.E.