viernes, 4 de julio de 2014

Contra el hambre, Justicia y Pan.


A más de un año de iniciar la Cruzada Nacional contra el Hambre tres millones de personas comen mejor y los avances en los municipios prioritarios son una realidad. O al menos esas son las cifras que nos otorga la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL). Lo cual me parece aceptable pero aún con mis reservas y ahora les explico por qué. 

Un gran paso debo de decir, pero como Joseantoniano, tengo muy entendido que este programa no está atacando el problema de raíz. Cualquier programa del Estado, ya sea el combate a la pobreza, apoyo al campo o la ya susodicha Cruzada, sin el germen de la Justicia Social está por demás condenada a fracasar y, dicho sea de paso, a quedar relegada como un programa mas de esos que se avientan los políticos para aprovecharse de recursos públicos para sus fines personales.


Esto me hace recordar del discurso fundacional de Falange, las palabras de José Antonio: “Nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. Tales programas tienen la ventaja de que nunca se cumplen. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente ante la Historia y ante la vida, ese propio sentido nos da las soluciones ante lo concreto, como el amor nos dice en qué caso debemos reñir y en qué caso nos debemos abrazar, sin que un verdadero amor tenga hecho un mínimo programa de abrazos y de riñas".

José Antonio ya en aquella época nos prevenía de aquellos dictadores partidistas, que con fines oscuros, aprovechando la miseria y la necesidad del pueblo, nos venden con discursos demagógicos soluciones casi milagrosas para levantar al pueblo explotado y exhausto, por la extrema pobreza que ellos mismos han provocado. Y que decir que además nos piden les rindamos pleitesía, vendiendo muy caro nuestros votos.

Tengamos presentes que la revolución Nacional y Sindical que soñaba José Antonio, comienza desde abajo y crea cimientos fuertes y perpetuos, porque esta empieza con los más vulnerables ganando primero sus corazones y sus mentes. Como quien construye su casa sobre la roca.  


Por la Patria, la Justicia y el Pan.




"Este ímpetu revolucionario no tiene más que dos salidas: o rompe envenenado, rencoroso, por donde menos se espere, y se lo lleva todo por delante, o se encauza en el sentido de un interés total, nacional, peligroso, como todo lo grande, pero lleno de promesas fecundas".





C.A.F.E.