jueves, 24 de abril de 2014

José Antonio ¡PRESENTE!

Ya hacía tiempo que varios amigos y camaradas me habían tratado de convencer que realizara un sitio donde pudiera subir escritos y ensayos meramente de Tercera Posición y muy especialmente sobre Falange y Nacional Sindicalismo.

Pues bien he aquí que inicio con este nuevo proyecto y que mejor que empezar en una fecha tan emotiva y muy significativa para todos nosotros que el aniversario del nacimiento de José Antonio, nuestro fundador y líder ausente. Más aún, quiero empezar realizando un pequeño homenaje a ese hombre fascinante cuya sangre no fue derramada en vano para mérito y justicia de sus seguidores y seres queridos.

José Antonio nació un 24 de abril de 1903 en Madrid, en lo que podríamos llamar, sin temor a equivocarse, en una "cuna de oro". Hijo del militar y político Miguel Primo de Rivera que gobernó en España de 1923 a 1930. Ya es de imaginarse que a este joven la política y la disciplina militar las llevaba en la sangre.

Y fue en esta España sumergida en el caos político que reinaba también en toda Europa, que el joven abogado de profesión, materializaría su sueño de reivindicar su país y convertirlo en la potencia mundial de antaño y líder imperante de todo el orbe hispánico; en aquel imperio que hombres como Cortés, Pizarro, Fernández de Córdoba y el Duque de Alba, entre otros, construyeron con sangre, sudor y plomo. Todos estos, soñadores y visionarios como el.

"Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino".

No sería sino hasta el 29 de octubre de 1933, en el Teatro de la Comedia de Madrid, que ese sueño sería una realidad y una avalancha que amenazaba con acabar con la violencia de la izquierda y la opresión de la derecha. En ese lugar quedaría oficialmente fundada Falange Española de las JONS, y ahí también su famoso discurso el cual podemos rememorar las siguientes palabras:

"Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!"
No tardaría esa avalancha en llegar a todos los confines de España, en la cual muchos jóvenes desairados por el mal gobierno, vieron en José Antonio y sus palabras un brisa de aire fresco y un futuro mejor para su país y para sus familias. Miles se pusieron su camisa azul mahón, bordada al rojo y siguieron ese ideal; de todas partes, de todos los pueblos, las ciudades, las montañas, los caminos y las villas se llenaron de ese júbilo y marcharon gritando ¡Arriba España! coreando el "Cara al Sol". Patria, Justicia y Pan era su objetivo y nadie podría detenerlos.

Pero para desgracia de ellos, muchos eran los enemigos y cada vez se hacían mas fuertes, tomaron el gobierno y empezó la dictadura del proletariado. Esos mismos fueron tras el fundador y el 4 de marzo, Primo de Rivera ingresó preso en la cárcel Modelo de Madrid por posesión ilícita de armas y posteriormente, el 5 de junio, fue trasladado a la cárcel de Alicante. Desde la cárcel, favorecido por un relajado régimen de visitas, dirigió a la Falange tratando de llevar la iniciativa en la insurrección.

"Todos los días he hecho oración y he rezado el Rosario" tranquilizó José Antonio a sus familiares. El siempre fue un hombre de fe, un devoto católico y firme defensor de la cristiandad.

El 18 de noviembre se había confirmado la sentencia de muerte contra el fundador de Falange Española, quien había pedido un sacerdote para confesarse antes de ser fusilado. Hubo que pedir autorización al Comité Popular Provincial de Defensa de Alicante, que lo otorgó, proponiendo para la misión a su compañero de cárcel, mosén José Planelles, que tal acto le costaría la vida."¡Es el cura que confesó a José Antonio!". Lo cual le convertía en pieza codiciada ante la orgía de sangre que iba a desatarse. Mártir de la confesión sacramental, y por esa razón su posterior beatificación.

El comunista Jesús Monzón, Gobernador Civil de Alicante, trató de retrasar la ejecución, pero el comité de Orden Público local ordenó la ejecución de la sentencia para la mañana del día 20. La sentencia se cumplió, según versiones, sin esperar el enterado del Gobierno. En el libro La pasión de Pilar Primo de Rivera (2013), su autor, José María Zavala, recoge el testimonio de Joaquín Martínez Arboleya, presente en el patio de la cárcel, de que antes de morir fue maniatado y fusilado, disparándosele a las piernas, para prolongar su agonía, hasta que el miliciano cenetista Guillermo Toscano Rodríguez le disparó en la sien. Según Martínez Arboleya, cuyo testimonio también se recogió en La pasión de José Antonio (Zavala, 2011), gritó dos veces "Arriba España" antes de morir, una al ser fusilado y otra antes del tiro de gracia en la sien. 

Huelga mencionar que Toscano fue preso y finalmente fue fusilado en la prisión de Granada en junio de 1941.

Tras el final de la guerra, el cuerpo fue exhumado y llevado a hombros desde Alicante hasta el Escorial. Y una vez terminada la basílica del Valle de los Caídos, Francisco Franco ordenó que su cadáver fuera trasladado y sepultado allí.

Pero aquí no termino el ideal de José Antonio, porque las ideas jamás mueren y los hombres buenos que las crearon pasan a la eternidad. Su muerte no fue en vano, lo puedo asegurar, sino, no estuviéramos aquí recordandolo, siguiendo sus ideales, que traspasaron las fronteras de España, cruzaron el mar y llegaron a toda Hispanoamérica, como fue su sueño y ahora es una realidad. 

Termino aquí mis palabras con un fuego en mi corazón. Creo firmemente que José Antonio nos observa desde su puesto en los luceros, nos vigila, nos inspira. Dios hizo un plan y pecado mortal sería que lo dejáramos a medias. Desde aquí levanto mi brazo en alto suspiro al nombre de José Antonio y mi corazón responde: ¡Presente! 



"Muchos habrán venido a prometeros cosas que no cumplieron jamás. Yo os digo esto: nosotros somos jóvenes; pronto –lo veréis– tendremos ocasión de cumplir o incumplir lo que predicamos ahora. Pues bien: si os engañamos, alguna soga hallaréis en vuestros desvanes y algún árbol quedará en vuestra llanura; ahorcadnos sin misericordia; la última orden que yo daré a mis camisas azules será que nos tiren de los pies, para justicia y escarmiento".