viernes, 13 de junio de 2014

Patriotismo abaratado.

Hoy es un día muy complicado para el país. Hoy tenemos el primer juego de la selección nacional de fútbol contra sus rivales de Camerún, en la Copa Mundial Brasil 2014. Todo el pueblo mexicano espera el partido, esperando que las huestes de Miguel Herrera saquen la casta ante su rival y callen la boca de todos los que dudaron de su capacidad para timonear al equipo. La expectativa es muy grande; tan solo una semana antes, estos señores eran investidos, como si héroes paladines al servicio de la patria, con la enseña nacional de manos del mismísimo Presidente Enrique Peña Nieto, motivándolos a dar lo mejor de sí. Conmovidos hasta las lágrimas, como soldados que van al frente de batalla.

Ahora me disculparán por el tono sarcástico del párrafo anterior, no acostumbro mucho a escribirlo, pero creo que esta vez  lo ameritaba. No me mal entiendan, espero que mi selección gane y llegue por fin a los anhelados cuartos de final, para no decir en este mundial: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”.

Mientras tanto, en los salones del senado, entre reclamos, descalificaciones, ausencias, bromas y hasta regalos, los senadores concluyeron con el debate en lo general del primer proyecto de dictamen de la legislación secundaria en materia energética, un debate que la mayoría del tiempo se convirtió en monólogo del PRD mientras que, en un escenario aparte, el PAN amagó con no votar las leyes si el PRI y el gobierno federal no aprueban sus puntos “irreductibles”.


Para meterle más intriga al asunto la Secretaría de Gobernación (Segob), dijo que  es imposible trasmitir cápsulas del debate de la reforma energética en cadena nacional.

Según un documento de la Dirección Jurídica de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), “en principio no vemos la viabilidad de transmitirlas por cadena nacional, dado que la incertidumbre de su duración resultaría en una carga desproporcional para los permisionarios y concesionarios y limitaría el derecho de información de la ciudadanía respecto al resto de los asuntos de interés general para la sociedad”.

Obviamente, la izquierda radical (porque en México toda la izquierda es radical), se opone a la propuesta del Presidente al “afirmar” que la reforma energética "privilegia la entrega de los hidrocarburos a la iniciativa privada". Ya desde hace meses, traen el mismo discurso de la defensa del petróleo que es de todos y cada uno de los mexicanos, “traición al que pretenda vender lo que es nuestro”, y un sinfín de frases demagógicas y por demás desfasadas. Cuando escucho a los rojos repitiendo hasta el cansancio ese discurso, realmente me siento fastidiado y cansado. Me causa repugnancia como han tomado esa bandera para ganarse el voto del pueblo a base de ese vil engaño.

Defender lo que es nuestro dicen otros, ¿pero que es nuestro? Porque no conozco a un solo mexicano que haya recibido un peso tan siquiera de lo que es “suyo”. ¿Acaso los rojos si? ¿Recibirán un cheque? ¿O se los dan en efectivo? No nos hagamos, si PEMEX ha servido de algo es solo para beneficiar a los sindicatos y a ciertos grupos de poder, así como para financiar campañas presidenciales.


Por mí que se queden con mi parte de PEMEX, se las regalo. Si se la quieren entregar a algún extranjero, pues adelante, posiblemente la aprovecharía más y hasta le sacaría más provecho. Al fin y al cabo, no hay  otra cosa más demagógica y chauvinista que ponerle una ideología a un recurso no renovable.

C.A.F.E.







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