Tal vez me salga un poco del tema principal de este espacio,
pero creo que por ser un tema que está afectando gravemente a nuestra juventud
en todo el mundo es menester comentarlo. ¿O acaso no nos hemos percatado cada
mañana en que encendemos la televisión para ver el noticiero, o leemos el
periódico mientras desayunamos, toparnos con la noticia de algún joven, niño o
niña ser víctima de acoso por parte de compañeros de clase?
Ya sé que algunos me dirán que en nuestros tiempos ese tipo
de cosas se arreglaban en el patio trasero del colegio, uno a uno, a puño
limpio. Pues déjenme decirles camaradas que esos tiempos ya se han ido para no
volver. Y lo digo porque esta sociedad se ha vu
elto más materialista, más
violenta psicológicamente hablando. Día tras día los medios masivos nos
bombardean con los estereotipos perfectos que debemos ser todos; ideas que han lavado el cerebro a nuestros
niños, al grado de que imaginarse no poder pertenecer satisfacer esa demanda de
producto humano que exige nuestra ya de por sí decadente cultura del siglo XXI.
Pero además existe esa semilla de maldad e indiferencia
hacia la dignidad humana que trae esta guerra cultural que estamos librando. La
cultura de la muerte, el hedonismo y el relativismo, por decir las más
importantes, han transformado la psique de jóvenes que son fácilmente influenciables
mientras contemplan Mtv o narco-novelas.
Dos casos son los que me han llamado la atención al respecto
para escribir estas palabras. El primero, el de un niño de 12 años en
Tamaulipas, México, el cual fue agredido por 4 de sus compañeros, los cuales lo
sujetaron de pies y manos arrojándolo varias veces contra la pared, el cuál
rebota contra el concreto y golpeándose fuertemente la cabeza. Después de
varias semanas de esfuerzo por parte del personal del hospital donde se
encontraba internado, Héctor Alejandro murió en la sala de terapia intensiva,
pues nada se podía hacer, ya que presentaba muerte cerebral desde el día que
había ingresado.
Los culpables por su parte, personal de la institución
escolar fueron removidos de su cargo por haber hecho caso omiso a las
agresiones que el menor llevaba sufriendo desde hacía ya tiempo. Por otro lado,
los compañeros por ser menores de edad solo recibirán tratamiento psicológico,
tal vez algunos alcancen pena por el delito, a lo mucho penas de 2 a 3 años por
tratarse de menores de edad.
El otro caso, ocurrió en Wisconsin, EE.UU., en el cual una
niña también de 12 años y cuyo nombre no fue revelado por la policía por
tratarse de una menor, fue acuchillada 19 veces por dos de sus compañeras. A
groso modo, transcurrió que las compañeras llevaron al bosque a la pequeña, según refieren, por orden de un personaje ficticio de internet, y ahí cometieron la salvajada. Afortunadamente,
la víctima fue encontrada viva por un ciclista, que la llevó a un centro de
salud donde se encuentra estable.
Las delincuentes, fueron encontradas caminado a orillas de
la carretera portando el cuchillo con el cual habían cometido el delito. Debido
a la gravedad, serán condenadas como adultas y alcanzar penas de hasta 65 años
por tentativa de homicidio en primer grado.
Se puede suponer al leer este último párrafo a donde quiero
llegar. Por un lado, la ley se muestra pasiva y hasta débil y por el otro rígida
y tenaz. A fin de cuentas, es la
sociedad la culpable de este tipo de conductas atípicas, nosotros sembramos la
semilla, ahora nos toca recoger la cosecha, pero al parecer los legisladores no
lo han sabido desarrollar, aun no les entra esa idea ¿a qué grado tenemos que
llegar para que se imponga el orden?
C.A.F.E.

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