"Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común."
Al leer esto recordé perfectamente la respuesta que dio Su Santidad en junio del 2013 en el aula Pablo VI de los salones del Vaticano, a un joven que le pregunto si era válido que un católico se involucre en política. Explicó que que es un deber, una obligación del cristiano, involucrarse en la política aunque sea "demasiado sucia" porque al estar en ese ámbito se puede trabajar por el bien común.

"...involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos: no podemos". Y luego continúa:
"Alguno me dirá 'pero no es fácil'. Pero tampoco es fácil llegar a ser sacerdote. No son cosas fáciles porque la vida no es fácil. La política es demasiado sucia pero yo me pregunto: ¿porque es sucia? ¿Porque los cristianos no se han involucrado con su espíritu evangélico?"
El Santo Padre señaló además que "es fácil decir 'la culpa es de aquel'... pero yo, ¿que cosa hago? ¡Es un deber! Trabajar por el bien común es un deber de un cristiano. Y muchas veces para trabajar, el camino a seguir es la política."
Sabemos muy bien que ningún político, ningún partido, es El Camino, La Verdad y La Vida. Pero todos son llamados a ser instrumentos. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos discernir constantemente. Recordando que la medida para todo es siempre Cristo. Un católico no debe ausentarse de su responsabilidad civil ya que ello sería darle paso al mal. El hecho de que haya mucha corrupción en la política no nos exonera a los cristianos de su nuestra responsabilidad. Mas bien, nos debe retar por construir un mundo mejor. El que no vota o vota sin atención a las leyes de Dios es culpable de nuestro mal político.
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| "Todos los días he hecho oración y he rezado el Rosario" |
Debo hacer mucho énfasis que José Antonio siempre se definió encarecidamente como católico, y, además, quiso imprimir ese carácter tanto a su pensamiento político como al movimiento que, poco a poco, pero en un plazo de poco mas de un año, acabó siendo un trasunto de sí mismo. Hasta el último día de su vida se encomendó a Nuestro Señor y encomendó a Falange. Pero este tema sobre Falange y su carácter católico lo tengo preparado para después.
"[..] toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico. Esto no quiere decir que vayan a renacer las persecuciones contra quienes no lo sean. Los tiempos de las persecuciones religiosas han pasado; Tampoco quiere decir que el Estado vaya a asumir directamente funciones religiosas que correspondan a la Iglesia; Ni menos que vaya a tolerar intromisiones o maquinaciones de la Iglesia con daño posible para la dignidad del Estado o para la integridad nacional; Quiere decir que el Estado nuevo se inspira en el espíritu católico tradicional en España y concordará con la Iglesia las consideraciones y el amparo que le son debidos".
Blas Piñar y Fuerza Nueva.
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| "EL nutriente revitalizador, el resurgimiento, no pude ser otro que el de reencontrar sus raíces cristianas y cumplir con su misión histórica." |
Y también respecto a este mismo tema quiero hacer mención de Don Blas
Piñar López (22 de Noviembre de 1918-28 de Enero de 2014) y que político,
editor y escritor nacionalista, cuya trayectoria política y vida pública
siempre se destacó por su identificación con el franquismo y la defensa de los
principios ideológicos y católicos del mismo. Comprometido desde muy joven con
el catolicismo político (fue miembro de la Asociación Católica de
Propagandistas), militó en Acción Católica. En
1976 nace Fuerza Nueva como partido político, que llega a contar con 60.000
militantes, incluyendo su rama juvenil, la más importante de entonces.
Fuerza
Nueva tenía como principios Dios, Patria y Justicia. El primero siguiendo la
doctrina de la religión católica; el segundo considerando a su nación una
unidad política, de mando y de destino, y el tercero como proceso de un Estado
con Derecho, como factor objetivo, con especial dedicación a la justicia social
dirigida al servicio del bien común. Todo esto inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Todo
ello se sintetiza en una fidelidad a la tradición, como sustancia, como
servicio a lo permanente, como salvaguarda de la identidad.
Yo los invito a hacer proselitismo. Luchemos por fomentar una cultura a favor de la vida, de la tradición y de las familias.
Por la Patria, la Justicia y el Pan.
C.A.F.E.






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